jueves, 21 de junio de 2012
jueves, 7 de junio de 2012
Reflexión sobre la muerte de San Agustín
La muerte no es nada.
No he hecho más que pasar al otro lado.
Yo sigo siendo yo. Tú sigues siendo tú.
Lo que éramos el uno para el otro, seguimos siéndolo.
Dame el nombre que siempre me diste.
Háblame como siempre me hablaste.
No emplees un tono distinto.
No adoptes una expresión solemne ni triste.
Sigue riendo de lo que nos hacía reír juntos…
Reza, sonríe, piensa en mí, reza conmigo.
Que mi nombre se pronuncie en casa como siempre lo fue,
Sin énfasis ninguno, sin huella alguna de sombra.
La vida es lo que siempre fue: el hilo no se ha cortado.
¿Por qué habría yo de estar fuera de tus pensamientos?
¿Sólo porque estoy fuera de tu vista?
No estoy lejos, tan sólo a la vuelta del camino…
Lo ves, todo está bien…
Volverás a encontrar mi corazón, volverás a encontrar su
Ternura acendrada.
Enjuga tus lágrimas, y no llores si me amas.
viernes, 25 de mayo de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
En el semáforo (Microrrelato II)
En alguna que otra ocasión he participado en el concurso mensual de microrrelatos sobre abogados que organiza el Consejo General de la Abogacía y la Mutualidad de la Abogacía. Consiste fundamentalmente en contar un relato breve sobre abogados siendo imprescindible que aparezcan cinco palabras que los convocantes publican cada mes.
Palabras: Juicio, Bufete, Ventanilla, Conjunto, Esponja
Febrero 2010
Febrero 2010
"Tras bajar la ventanilla de mi auto me dijo que, en conjunto, le había gustado mi intervención en el juicio que nos acababa de enfrentar. Ella en su moto roja, que tantas veces vi aparcada; por el casco tenía la voz hueca y la mirada sombreada. -Los compañeros del bufete se llevaron semanas estudiando y, como esponjas, nos empapamos de cada uno de los folios de los autos, para que nada se escapara, le dije.
Yo no quería hablar de trabajo pero insistió, el semáforo cambió a verde, y la cena se aplazó sin que supiera que estaba invitada."
viernes, 4 de mayo de 2012
Sin Carné
Escucha lo que te cuento que te puedes quedar hasta muerto, como yo, que casi me caigo de la silla con ruedas en la que trabajo. No daba crédito cuando todo pasó y al quedarme sólo detuve mi pensamiento en la gran verdad de que el ser humano nunca deja de sorprendernos, por más que le hayamos tratado.
Pues no te crees que recibo en mi despacho a una pareja de mediana edad, a él le conté tres tatuajes que se podían observar perfectamente por virtud de la camiseta de tirantas finas que llevaba, era un día de mucho calor. Llevaba oro en forma de tres pulseras y dos anillos grandes, uno de ellos con cabeza de león incluida. A ella la recuerdo delgada, con el pelo muy negro y maquillada, a mi juicio, más de lo necesario.
Pronto empaticé con ellos y me contaron el enredo de mamporros en el que se habían visto atrapados en un cruce con semáforos cuando en su vehículo circulaban, conduciendo él, de copiloto ella. Decían que en un abrir y cerrar de ojos se vieron fuera del coche a golpes con su homologo del mismo sexo que en otro vehículo viajaban. Al parecer, el pique surgió tres redondas atrás en la que el contrincante conductor hizo una maniobra invasiva que casi coloca a mis clientes dentro de la fuente. En el primer semáforo se detuvieron al obedecer el rojo y lo dicho, a la gresca.
La conversación con mis clientes derivó a cuestiones personales. La crisis, la economía familiar, los hijos… Ella tenía un trabajo de media jornada que no era suficiente. El llevaba meses en paro, y al preguntarle por su oficio me contó que llevaba años dedicándose al transporte conduciendo camiones, furgonetas o vehículos, transporte bien de mercancías, bien de mensajería.
Intentaba alentarlo en la tarea de mover su curriculum por distintas empresas del sector, poniendo mi en empeño en trasmitirle la convicción de que la búsqueda de empleo debe ser un empleo en sí mismo, dando este esfuerzo sus frutos antes que tarde, cuando ella irrumpe en la conversación con orgullo de esposa para categorizar; “¡No!, ahora va aprovechar para sacarse el carné de conducir.”
lunes, 23 de abril de 2012
Memoria para la solicitud de Caseta de Feria de Abril
En Sevilla, a 12 de diciembre 2008.
Muy Sres. Míos:
Después de varios años, por fin nos hemos decidido.
Como comprobará, la decisión a la que me refiero consiste en solicitar, por vez primera, una caseta de Feria. Permítame, antes que nada, una breve presentación. Lorenzo, Daniel, Pedro, Antonio y Manuel (en adelante, los TITULARES), criados todos en Sevilla, compañeros de infancia y pupitre, que tras el paso del tiempo, cada uno con su formación académica y profesional; han sabido mantener los lazos de amistad hasta el día de hoy, momento en el que los que no están incorporándose al mercado laboral, están formando su propia familia, independizándose, etc., dado que nos encontramos rondando los 29 años de media.
En definitiva, los Titulares, no son más que una representación de uno de los muchos grupos de amigos de esta ciudad que, nacidos en ella o no, criados en sus costumbres, herencia de padres, pretende en su día ostentar la titularidad de una caseta para la feria de abril que sea espacio de intercambio social, disfrute y bienestar de todos los que nos rodean, que vaya por delante, no son pocos.Adjunto a este escrito, que pretende dar cumplimiento a la exigencia del art. 49 de la Ordenanza Municipal para la solicitud de caseta, les presento copia de lo que es una costumbre muy nuestra. Desde el año 1995, los hoy Titulares de nuestra futura caseta, nos reunimos al menos un día de feria en el propio Real, para hacernos una fotografía en las casetillas que, imitando un patio andaluz, están destinadas al efecto. (La fotografía del 2008 aún no la hemos escaneado)
A día de la fecha, catorce fotografías, catorce momentos en la feria, catorce años en definitiva con todo lo que esto significa de experiencias compartidas, han determinado que a pesar de la gran demanda de solicitudes, nos hayamos decidido a incorporarnos a la lista de solicitantes con la intención de renovar en plazo cada año nuestra solicitud para que, ojala más pronto que tarde, obtengamos nuestra caseta.“Pa` una vez que nos juntamos” Así, se llamará nuestra caseta, y por supuesto en sus paredes colgarán las fotos habidas, y las muchas que quedan por venir.
Sin otro particular que lo ya manifestado, aprovechamos la ocasión para saludarle muy cordialmente
lunes, 9 de abril de 2012
Decálogo para el Sanedrín
Que la confianza ni se da ni se quita, sino que se gana o se pierde.
Que la vida no está para pasar por ella, sino para vivirla intensamente.
Que el tiempo no es enemigo que aprieta, sino una constante de oportunidades.
Que la conversación no es mero intercambio de palabras, sino punto de encuentro con el prójimo.
Que la sabiduría no está en la respuesta, sino en la pregunta.
Que es mejor hacer presente al otro, que presentarse uno.
Que el respeto pasa por aceptar y querer al otro.
Que la soledad solo debe ser el tiempo que tarda en llegar una persona.
Que el alcohol nos recuerda siempre lo que significa un amigo.
Que con un amigo, basta pasar un momento para dar un paso junto a el, hacia la eternidad.
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