lunes, 8 de mayo de 2017

Giralda Vs. Pelli (Tercera Parte y Fin)

(La segunda parte se publicó el 19 de junio de 2013)

Pelli.- ¡Silencio y Tiempo!

Giralda.- Así es, son dos de los tres elementos más poderosos que existen.

P.- ¿Tú crees?

G.- Por supuesto. En la ausencia de ruido encontrarás quien eres realmente. Solo a través del silencio y la quietud encontraras tu identidad. Y el paso del tiempo, es el maestro que nos enseña la sabiduría de aceptar y querer las cosas tal y como son.


P.- No sé, quizás sea cierto lo que dices, pero cuesta aceptar lo que no se da como uno quiere.

G.- Todas las torres del mundo hemos pasado por eso. Creíamos que podríamos cambiar el mundo, y no nos dábamos cuenta que nosotras, todas, siendo como somos cada una, formamos parte del mundo y el cambio para la felicidad pasa por nosotras.

P.- Formamos parte del mundo…

G.- Exacto. Formamos parte del conjunto de las cosas que existen.

P.- Ah! Bien, lo que me quieres decir es que como somos parte del mundo, para cambiar al mundo el cambio pasa por nosotras, ¿no es así?

G.- Precisamente eso. Cuando sientas eso, serás feliz sin dormir.

P.- ¿Cuál es el tercer elemento? Antes dijiste que había un tercero, igual de poderoso.

G.- La Esperanza. De nada te serviría guardar silencio en tu interior, y el mero paso del tiempo, si no tienes Esperanza.

P.- Bien, saber esperar a que me quieran

G.- No Pelli, la Esperanza no es saber esperar. La Esperanza es esperar en Paz.

P.- ¿Esperar en Paz?

G.- Sí. Esperar en la Paz de saber que confías en conseguir lo que esperas.

P.- Esperar en la Paz…

G.- O Paz en la espera.   

P.- Creo haberte entendido.

G.- No te mires tanto a ti misma. No hables constantemente de lo bueno que tienes. Muéstrate. Solo muéstrate tal cual eres. Aprende a guardar silencio y ten Esperanza. Con el paso del tiempo empezarás a no dormir y a dejar de cumplir años. Ya sabes, que eso  significará, que te quieren tal cual eres.

sábado, 18 de julio de 2015

Todo tiene su tiempo. Eclasiastes, 3

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;

6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;

8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

9 ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?

10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.

11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

12 Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida;

13 y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.

14 He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.

15 Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó. Injusticias de la vida

16 Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad.

17 Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.

18 Dije en mi corazón: Es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias.

19 Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad.

20 Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.

21 ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?

22 Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esta es su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?