martes, 1 de enero de 2013

Primer aniversario

Ya pasó un año desde que abriera la puerta de este trastero de cosas mías, y como quiera que mías son mis gentes y sus cosas, quiero traer tras sus 365 días cumplidos unas letras escritas por mi madre, que dieron cuerpo a unas sevillanas.








"Si no has “nacío” en Sevilla,
no conoces el amor
al ver a un Cristo que pasa
compartiendo su dolor.
Amor y dolor se funden
en un nudo en la garganta
¡Como mi tierra no hay otra¡
Sevilla en semana Santa.

Si no has “nacío” en Sevilla,
no conoces la alegría
de un pueblo que en primavera
junta la noche y el día.
Noche y día se convierten,
en un bullicio sin fin.
¡Como mi tierra no hay otra¡
Sevilla, feria de Abril.

Si no has “nacío” en Sevilla,
no conoces la belleza
de una torre con arte
llega hasta el cielo y lo besa.
Que embrujo y que señorío
¡ay¡ que torre tan gallarda
¡Como mi tierra no hay otra¡
En Sevilla, la Giralda.

Si no has “nacío” en Sevilla,
tu no conoces el arte
de los rincones bonitos
paseando por el parque.
El lenguaje de las flores
se confunde con tu risa.
¡Como mi tierra no hay otra¡
¡ay¡ parque de Mª Luisa."


 (Encarnación Araújo García)






lunes, 3 de diciembre de 2012

Yo traigo libertad (Microrrelato III)

En alguna que otra ocasión he participado en el concurso mensual de microrrelatos sobre abogados que organiza el Consejo General de la Abogacía y la Mutualidad de la Abogacía. Consiste fundamentalmente en contar un relato breve sobre abogados siendo imprescindible que aparezcan cinco palabras que los convocantes publican cada mes.
Palabras: Constitución, Magistrado, Nieve, Prevención, Pintura

"La novedad de aquel año era que los tres reyes magos iban acompañados de un joven abogado. En prevención por la oleada de frío que azotaba todo el lejano oriente, se equiparon de gruesas mantas que entregarían en su último destino obligado. Avanzaban los reyes y el imberbe letrado entre las montañas, que cubiertas de nieve hacían imaginar una bella pintura de museo. Por fin, divisaron la cárcel comarcal, al llegar les abrieron las puertas con la amabilidad de cada año, cruzaron la galería central sonriendo afectuosamente al paso de cada celda, hasta llegar al despacho principal. Ante el Magistrado de guardia, solicitaron la venia según prescribía la Constitución. Su ilustrísima asintió diciendo -Majestades; ¿Qué traéis?. Abrió el turno Melchor entregando una caja repleta de Perdón, acto seguido le siguió Gaspar con un cofre de Esperanza, y en último término, Baltasar sentenció – Señoría, yo traigo Libertad." 

 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Soneto (Anónimo)

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.