lunes, 3 de diciembre de 2012

Yo traigo libertad (Microrrelato III)

En alguna que otra ocasión he participado en el concurso mensual de microrrelatos sobre abogados que organiza el Consejo General de la Abogacía y la Mutualidad de la Abogacía. Consiste fundamentalmente en contar un relato breve sobre abogados siendo imprescindible que aparezcan cinco palabras que los convocantes publican cada mes.
Palabras: Constitución, Magistrado, Nieve, Prevención, Pintura

"La novedad de aquel año era que los tres reyes magos iban acompañados de un joven abogado. En prevención por la oleada de frío que azotaba todo el lejano oriente, se equiparon de gruesas mantas que entregarían en su último destino obligado. Avanzaban los reyes y el imberbe letrado entre las montañas, que cubiertas de nieve hacían imaginar una bella pintura de museo. Por fin, divisaron la cárcel comarcal, al llegar les abrieron las puertas con la amabilidad de cada año, cruzaron la galería central sonriendo afectuosamente al paso de cada celda, hasta llegar al despacho principal. Ante el Magistrado de guardia, solicitaron la venia según prescribía la Constitución. Su ilustrísima asintió diciendo -Majestades; ¿Qué traéis?. Abrió el turno Melchor entregando una caja repleta de Perdón, acto seguido le siguió Gaspar con un cofre de Esperanza, y en último término, Baltasar sentenció – Señoría, yo traigo Libertad." 

 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Soneto (Anónimo)

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

jueves, 25 de octubre de 2012

sábado, 13 de octubre de 2012

Un melón

La condición humana tiene su mayor exposición en el trato con los de su misma especie. Me explico. Es en la relación entre seres humanos cuando se puede percibir la infinita capacidad que éste tiene de sorprender y dejar atónito al de enfrente bien por su espontaneidad, ocurrencia, o descerebrada respuesta.
Y buena cuenta de ello pueden darla profesionales, que en el ejercicio de su actividad tienen como denominador común el trato humano y la exposición al público.
Va de médicos, verán; existe una Doctora sevillana que ejerciendo su profesión en un centro sanitario de la provincia de Cádiz sucediole un hecho que da luz a esto que cuento.
Es médica nefróloga mi protagonista, rama de la medicina que se ocupa del riñón y sus enfermedades. De entre la más conocida de sus tareas se encuentra el seguimiento y atención a los pacientes de diálisis.
Saben este tipo de pacientes que la ingesta de líquidos tiene que estar muy controlada, así como la toma sin medida de fruta ya que ello conlleva un sobre peso perjudicial para el buen control de su patología. Teniendo todos ellos prescrito, con carácter general, la limitación de una pieza de fruta al día.
Pues bien, en esto que se encontraba mi doctora en su despacho analizando analíticas, cuando una auxiliar la requiere porque Doña Carmen, (natural de Cádiz y tenedora del arte de aquellos aires) ha llegado con más peso de lo recomendado y tiene la impresión que se dió barra libre a la fruta, a la que tanto gusto tenía.
Acudió presta la nefróloga al sillón de la paciente y con fraternal y cariñoso tono le inquirió:
-          Doña Carmen, no le tengo dicho que solo puede tomar una fruta al día?
A lo que le respondió:
-          Pero doctora!!! Si sólo me he tomado un melón!!!